El trabajo en las "corruptoras" de televisión es muy arduo, ya no sólo por las condiciones laborales y la desprotección legal ante los terratenientes de las ondas (traducción para cortos: ¡Los dueños de las productoras, coño!), sino porque también hay que tener cuidado de que un "compañero", "compañera"o "compañere"no te devore (y no lo digo sexualmente, que también hay mucho de eso).
Sí amigos, nos comemos los unos a los otros, hay mucho trepas, pelotas, acomplejados, bipolares, mucha droga que quema las cabezas…En la selva televisiva los instintos animales afloran para sobrevivir y perpetuarse en los puestos. Se forman bandas, sectas e incluso jaurías… o estás dentro o eres un enemigo (para malpensados: no soy un marginado despechado es que la tele es una puta mierda). Ese es el caldo de cultivo en el que se fundamenta la televisión de nuestro país. Pocas veces se prima el trabajo y el talento, sino un orden establecido corrupto. Esa es la tele que interesa a los terratenientes de las ondas; la calidad no importa, sólo el dinero.
Cambias de programa y/o de productora y siempre te encuentras a los mismos personajes canibalescos, pero con otros nombres:
- EL BAILADOR DEL AGUA
- EL SERVIL
- EL FLIPAO
- LA PERRA
- LA MANTIS RELIGIOSA
- LA VÍBORA
- LA MOSQUITA MUERTA
- EL MACHO ALFA
- EL INFARTADO
- LA EMPANÁ
- EL SUPERVIVIENTE
- EL SOBRAO
En próximas entregas os hablaré de cómo son estos personajes canibalescos (¡ah! ¿que yo que soy?...emm…primero un gilipollas por pensar que la carta pidiendo una ley anticorruptoras servirá de algo, y después soy más bien un Superviviente, aunque en ocasiones he sido sobrao, infartado, servil, flipao, víbora…si no, no hubiera sobrevivido).


